Historia

Una breve historia de lean
Aunque hay ejemplos de un riguroso pensamiento de procesos en manufactura desde la Artillería Veneciana de 1450, la primera persona que integró verdaderamente todo el proceso de producción fue Henry Ford. En 1913, en Highland Park, Michigan, él fusionó consistentemente las partes intercambiables con trabajo estandarizado y sistemas de transportación para crear lo que llamó flujo de producción. El público comprendió esto en la forma dramática de la línea de ensamble en movimiento, pero desde el punto de vista del ingeniero de manufactura las innovaciones realmente fueron mucho más allá.
Ford alineó pasos de fabricación en una secuencia de procesos donde fuera posible, usando máquinas de propósito especial e indicadores de avanza/no avanza para fabricar y ensamblar los componentes que forman el vehículo en sólo algunos minutos, abasteciendo de componentes que encajan perfectamente de manera directa a la línea. Esto representó un avance verdaderamente revolucionario para las prácticas del Sistema Americano que consistía en máquinas de propósito general agrupadas por procesos, las cuales hacían partes que eventualmente llegaban a productos terminados después muchos ajustes en el subensamble y en el ensamble final.

El problema con el sistema de Ford no era el flujo: Él era capaz de transformar los inventarios de toda la compañía en algunos días. El problema era su incapacidad para ofrecer variedad. El Modelo T no sólo estaba limitado a un color. También se limitaba a una especificación por lo que todos los chasis del Modelo T fueron esencialmente idénticos hasta el final de su producción en 1926. (El cliente sí tenía opción de elegir entre cuatro o cinco estilos de carrocería, gracias a proveedores que se agregaron al final de la línea de producción). De hecho, parece ser que prácticamente cada máquina en Ford Motor Company trabajaba en un solo número de pieza y en esencia no había cambios.
Cuando el mundo quiso variedad, incluyendo ciclos de modelo más cortos que los 19 años del Modelo T, Ford pareció perder el camino. Otros fabricantes respondieron a las necesidades con muchos modelos, cada uno con muchas opciones, pero con sistemas de producción cuyos pasos de diseño y fabricación regresaron hacia las áreas de proceso con mayores tiempos de rendimiento. Con el paso del tiempo llenaron sus fábricas con máquinas cada vez más grandes que funcionaban cada vez más rápido, reduciendo aparentemente los costos por paso de proceso, pero incrementando continuamente los tiempos de rendimiento y los inventarios, excepto en raros casos –como líneas de fabricación de motores- donde todos los pasos del proceso podían ligarse y automatizarse. Incluso peor, los intervalos de tiempo entre pasos del proceso y las complejas rutinas de partes requerían sistemas de administración de información más sofisticados que culminaron en los sistemas computarizados para Planeación de Requerimiento de Materiales (MRP).

Cuando Kiichiro Toyoda, Taiichi Ohno y otros en Toyota observaron esta situación en los años 30s, y de manera más atenta justo después de la II Guerra Mundial, se les ocurrió que una serie de innovaciones sencillas podrían hacer posible proporcionar tanto continuidad en el flujo del proceso como una amplia variedad en la oferta de productos. Así fue como revisaron el pensamiento original de Ford e inventaron el Sistema de Producción Toyota.
Básicamente, este sistema cambió el enfoque del ingeniero de manufactura de máquinas individuales hacia el flujo del producto a través de todo el proceso. Toyota concluyó que al darle el tamaño correcto a las máquinas en cuanto al volumen que en realidad se necesita, al introducir máquinas que se monitorean a sí mismas para asegurar la calidad, al alinear las máquinas en una secuencia de proceso, al proponer configuraciones rápidas de modo que cada máquina pudiera hacer pequeños volúmenes de muchos números de parte, y al hacer que cada paso del proceso notifique al paso previo sobre sus necesidades actuales de materiales, sería posible obtener menores costos, mayor variedad, mayor calidad y tiempos de respuesta mucho más rápidos para responder a los cambiantes deseos de los clientes. Además, la administración de la información se podría hacer mucho más sencilla y exacta.
De hecho, fueron Toyoda y Ohno, y posteriormente Shigeo Shingo, quienes desarrollaron muchos de los conceptos que forman parte del pensamiento lean, como Justo a tiempo, Supermercados, Cambio rápido de herramientas (SMED) y Sistemas Poka Yoke (a prueba de error).
La concepción del proceso lean fue descrito detalladamente en el libro “La máquina que cambió al mundo”, escrito en 1990 por James P. Womack, Daniel Roos y Daniel T. Jones. En un volumen posterior, “Pensamiento Lean” (1996), James P. Womack y Daniel T. Jones destilaron estos principios lean para llegar a cinco:
- Especifica el valor deseado por el cliente
- Identifica la corriente de valor para cada producto que proporciona ese valor y cuestiona todos los pasos de desperdicio (generalmente nueve de cada diez)
- Haz que el producto fluya continuamente a través de los pasos que agregan valor
- Introduce el sistema pull entre todos los pasos donde sea posible el flujo continuo
- Administra en busca de la perfección de modo que disminuyan continuamente el número de pasos y la cantidad de tiempo e información necesarios para servir al cliente
Lean en la actualidad
Con el ejemplo de Toyota, que se convirtió en el mayor fabricante de autos en todo el mundo, se creó una enorme demanda de más conocimiento sobre el pensamiento lean. Existen literalmente cientos de libros y artículos, sin mencionar las miles de notas en medios que exploran el tema, así como muchas otras fuentes de información que llegan a una creciente audiencia.
Conforme continúa diseminándose el pensamiento lean a todos los países del mundo, los líderes también están adoptando las herramientas y principios más allá de la manufactura, llegando a logística y distribución, servicios, comercio, cuidados de la salud, construcción, mantenimiento e incuso en el gobierno.







